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05 Abril 2018

Liderándote a ti mismo para liderar a otros


Nuestra misión no sólo consiste en ascender, sino en trascender. Trascender es ascender levantando con uno a todas las personas que están alrededor. Al ascender con ellos les ayudamos a visualizar y cristalizar sus sueños, a convertirlos en realidades. Éste es el auténtico liderazgo, que se vuelve dinámico cuando las personas que han recibido ayuda para elevarse sobre sus limitaciones empiezan a su vez, a levantar e impulsar a otras. Entonces el liderazgo adquiere una dimensión divina.

Todos los seres humanos tenemos la capacidad de liderarnos a nosotros mismos, crecer, trascender y dejar huella en este mundo, si elegimos y decidimos a través de la fuerza de voluntad y la conciencia pura moldear nuestro carácter, que es el motor que definirá finalmente a un verdadero líder que inspire, motive e impacte otras vidas.

Para lograr ser verdaderos maestros de la mente y discípulos del corazón y así poder potencializarlos como grandes líderes, debemos autoevaluarnos y analizar las siguientes áreas de nuestra vida, en las cuales podemos mejorar, si así lo deseamos.

  1. El líder piensa de manera positiva.  Un líder debe vivir en el estado de conciencia del amor y no del temor, a través de la transformación de los pensamientos negativos por pensamientos creativos, alegres y renovadores, que le permitan convertir sus problemas en oportunidades. Los verdaderos líderes tienen presente que son lo que piensan y que en el manejo de sus pensamientos está la clave, pues están la capacidad de elegir vivir desde el estado de conciencia del amor, que los libera y armoniza o vivir desde el estado de conciencia del temor, que puede llegar a destruirlos. Así, para ser unos líderes altruistas que trascienden y dejen huella en el mundo, las personas deben aprender a disfrutar y vivir un solo día a la vez, gozando de todas las maravillas que Dios les ofrece, dejando de rumiar en el pasado, malgastar el futuro o perderse en las sombras del presente.
  2. El líder habla y escucha con amor.   Cuando regamos nuestra mente a diario con palabras reconfortantes de luz y amor, los frutos se verán reflejados no sólo en nuestra armonía interior, sino en la verdadera armonización con todo lo que nos rodea.  Así, si no conocemos y alimentamos nuestra naturaleza interior con  palabras adecuadas, no podemos pretender disfrutar de unas relaciones sanas y constructivas con las personas que a diario nos rodean.

Cuando pensamos positivamente y hablamos con amor, expresando nuestros sentimientos, todo cambia.  Desafortunadamente, por el virus adquirido a lo largo de la vida, no somos ni siquiera capaces de hablar de manera positiva y menos aún de expresar un sentimiento.  Así, cuando entendamos que todo es simple y expresemos a tiempo a nuestros seres queridos cuánto los amamos, realmente vamos a tener relaciones más armoniosas y llenas de amor.

Recuerda que las intuiciones, los presentimientos y las percepciones son la manera como el corazón se conecta con la mente. Por eso, en silencio escucha con atención. Habla con precaución y actúa con una firme decisión, de acuerdo con lo que tú sientes y no con lo que los otros sienten.

  1. El líder está libre de juicios y críticas.  Muchas veces juzgamos a los seres humanos por sus apariencias externas, sin importar cómo es su interior y los frutos que pueden dar o quizá ya han dado.

Cada vez que levantes tu mano para juzgar y señalar con el dedo a alguien, recuerda que hay tres dedos más señalando hacia ti, y cuando la gente te juzgue o te critique, recuerda que al árbol cargado de frutos la gente le tira piedras, le quiebra las ramas y lo golpea sin compasión para despojarlo de ellos. En cambio aquél que está seco nadie lo nota.

Acéptate y quiérete tal cual eres, sin importarte lo que los demás digan de ti. Aprende a reírte de ti mismo, de tus debilidades y defectos, pues por más en serio que te tomes la vida, jamás podrás salir vivo de ella.

  1. El líder no tiene ataduras. Cuando nos aferramos a otra persona, a ciertas ideas o a posesiones materiales, centramos toda nuestra felicidad en ello, y si por alguna razón lo perdemos, también arruinamos nuestra felicidad y nos convertimos en parásitos sin libertad ni armonía.

Desde muy pequeños nos programan para ser poseedores de cosas, poderosos, manipuladores, deseados, admirados o aprobados. Allí radican nuestras angustias y frustraciones, pues no lograr todo aquello que deseamos nos perturba y roba la felicidad, la paz interior y así este deseo se convierte en apego.

Recuerda explorar, vivir y disfrutar intensamente cada instante de tu vida, sin dejar de ser tú mismo por el hecho de amar a una persona. Ama sin condicionamientos, explora sin miedo, sé autosuficiente y no te fijes en lo que has hecho ni en lo que has logrado, sino en lo que sueñas y quieres hacer; así finalmente podrás comprender lo que piensas y sientes.

  1. El líder no guarda resentimientos ni rencores. Si dejamos que la ira, el temor, la culpa y el odio ahoguen nuestro corazón, nuestra vida se verá afectada de tal manera que perderemos la paz interior, llenos de resentimientos que nos atraparán en un círculo vicioso sin salida.

Ámate, quiérete, cuídate, valórate y nunca te identifiques con el sufrimiento. Recuerda que hoy tienes la capacidad para aprender a elegir si amas o sufres y que perdonar es un estilo de vida que debes practicar y experimentar día a día, hasta que después de un tiempo se convierta en un hábito inconsciente, que te ayudará a ser cada día más feliz.

  1. El líder le pone alas a la imaginación. Para lograr la cosecha de nuestros sueños necesitamos perseverancia, constancia, dedicación, paciencia, fe, amor y pasión. Y sobre todo disfrutar el proceso y no perder nunca la capacidad de asombro, apreciación y agradecimiento.

Cierra las cortinas del exterior y abre las puertas a tu imaginación creativa. Piensa en todos esos sueños que siempre quisiste hacer realidad, pero que quizás ni intentaste por pensar que eran imposibles, por centrar tu atención en que no podías, o por creer en quienes te decían que no lo lograrías.

Sigue adelante pase lo que pase, y ama; porque  cuando amas lo que haces y disfrutas haciéndolo, todos los sueños se hacen realidad.

  1. El líder da sin esperar recibir. Uno de los placeres más grandes de la vida es dar, pero nos enseñan lo contrario: a guardar y atesorar. Así, andamos por el mundo llenos de ambición por poseer y sin ningún afán de dar. Si por algún motivo damos, siempre es con la expectativa de que el tiempo pase rápidamente para ver compensado lo que suponemos un gran esfuerzo.

No olvides que en tu vida siempre hay alguien que necesita esa palabra amorosa, ese abrazo fuerte, esa caricia tierna, esa sonrisa. Tal vez ha estado siempre a tu lado y ni te has dado cuenta. Recuerda que la caridad y el servicio empiezan por casa.

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